Black is black

El otro día empecé a hablar del minimalismo que llega de la mano del otoño, algo inevitable. Y esta temporada viene el negro como protagonista. Parece que reponen Matrix en las pasarelas, escaparates y de rebote, en nuestros armarios.
La temporada viene oscura y dramática, el negro no deja de ser un color relacionado con el luto. Pero siempre con ese toque elegante y sobrio.
La paleta de colores es exclusivamente negra, sin mezclas, quizá más fácil. El luto es riguroso. Pero esa sobriedad queda un poco de lado para dejar paso al romanticismo de los encajes, plumas, volantes, en rasos y transparencias.
Supongo que hay tanto que decir del negro, que por dónde empezar no es nada fácil. Yo nunca he sido nada fanática del negro, más bien cero. Siempre me ha parecido un color demasiado serio, y me lo sigue pareciendo. Sobre todo un total look black, nunca jamás. Recuerdo que cuando era más jovencita, a mi madre no le gustaba que utilizara prendas negras, decía que me hacía mayor. De hecho, creo que eso siempre se me ha quedado muy bien grabado en la mente. Y supongo que ha sido una de las razones para no usar el color negro. ¿Quién quiere algo que te haga mayor? Yo no, nunca.
Así que yo siempre he sido de mucho colorín. De hecho, ese básico pantalón negro, solía estar ausente en mi armario. Y tengo unos botines negros desde el 2002, lo que significa que no los he usado mucho. Parece que no tenía mucha cosa para combinarlos, pero la verdad es que este invierno seguiré poniéndomelos. Son unos botines tipo campera de los que no me canso.
Apuesta por el negro de noche y de día. La oscuridad más absoluta te atrapará y sin duda el acierto es pleno, diez de diez. Hasta yo voy a renunciar a mis principios, además ¿quién no quiere parecer más delgada?.

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