Un día de oficina

¿Te acuerdas de la canción “Tenemos chica nueva en la oficina” de aquella colonia Farala, que supongo que hoy en día ni existe? Pues vamos a ver si te pones las pilas y conseguimos que tus looks de oficina sean ¡super cool! -que parezcas nueva en la oficina. Se trata siempre de ser la más guapa.

Lo ideal sería que pudieras -haciendo unos pequeños cambios- llevar lo mismo, tanto el fin de semana como a la oficina.

Normalmente, tu uniforme son los vaqueros. Quizá tú seas de las que los tiene prohibidos en la oficina, así que directamente tienes que cambiar el chip. Pero puede que no haya problema alguno para ir con vaqueros; en ese caso, yo te recomendaría que no abusaras. El vaquero tiene un toque demasiado informal.

Deja los vaqueros para el casual friday. Según te los pongas radiarás felicidad sólo de pensar que es viernes. Todos tus compañeros lo percibirán según entres por la puerta. Ponte un vaquero liso y, a poder ser, pitillo y métele un taconazo (zapato abotinado con cordones): serás la reina. Si el pitillo no es lo tuyo, que sea recto.

Aparte del casual friday, intenta ir con pantalon de vestir: si no tienes, cómprate un pantalon ancho gris y otro recto negro, o al revés. Pero mejor que no sean de la misma hechura. Intenta variar. Combínalos con camisa o blusa -no fallas- pero anímate con un print novedoso, algo como cuadros, flores, rayas o dibujo cachemir, y si además lleva una lazada al cuello, queda de lo más romántico. Si te coges alguna otra lisa, que sea con pechera, con volantes en la botonadura o con cuello al alza estilo victoriano. Anímate con algo especial que no sea demasiado básico. Así no parecerás una más.

Esas maravillosas camisas puedes combinarlas con un chaleco masculino para así contrarestar el estilo. Un chaleco de lana también sería perfecto, un cardigan abierto a la cintura, o uno de estos minis, tipo bolero. Como novedad vienen los maxi cardigans abiertos, que hacen un poco de chaqueta a la vez. Ahora en otoño puedes aprovechar e ir a cuerpo, y luego si no es muy gordo te lo meterás debajo del abrigo. Así que olvidate del largo a la cintura y alárgalo hasta los pies. Por cierto, llévalo siempre suelto: corres el riesgo que te marque demasiado el culo si te lo atas.

Un amplio cardigan cerrado, en vez de la camisa, también puede estar bien para llevar por arriba. Cuando hablo de amplio me refiero a algo fino, un poco maxi que caiga por debajo del culo, no a un cardigan de lana de oveja para ir al monte. Si te ves demasiado amplia métele un cinturon, que te dará un toque más femenino marcando esa cinturita, pero cuidado con lo que te marque, revísalo bien antes de salir de casa. Te puedes anudar un pañuelo al cuello, copiando el estilo que propone Dolce&Gabanna, de lo más chic. Otra forma de adornar tu cardigan: encadénate a la moda de los maxi collares -por cierto, dos mejor que uno- y asegurate de que no pesen.

Mañana seguiré con el temita, que hay para rato….

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