Nos vamos de boda

Por fin ha llegado el día, parecía que nunca se animaría. Pero hace nada mi hermana anunciaba que se casaba. Aunque el tema nunca ha ido con ella, ahora de repente lo del vestido de novia le parece una pasada. Lo típico, ya sabes: para una vez que te casas… así que ya te imaginas.

Igual tú de boda ni hablar, pero seguro que tienes a alguien cerca que se vuelva loca por el tema, así que toma nota y le informas.

En estos momentos lo que más de moda está es Rosa Clará y Pronovias. Si alguna vez abres el Hola, te aseguro que tendrás alguna novia vestida por cualquiera de las dos firmas. El caso: estuvimos fisgando un poquito en internet las colecciones y nos decidimos por Pronovias. Nos pareció que tenían un toque algo más moderno, a pesar de lo clásico que siempre será el vestido de novia, por mucho que insistan.

En Pronovias hay diferentes colecciones: la de la casa, y la de diferentes modistos que diseñan para Pronovias -a ésta le llaman costura-. Así que allí fuimos: a Pronovias costura, con cita previa. Dentro de la costura, tenemos tres diseñadores: Manuel Mota, Elie Saab y Valentino.

Si un vestido de novia es caro de por sí, imagínate los de Elie Saab y Valentino: todos pasabas de los 5000€ y para arriba, sin miedo a gastar. Como detalle: esas colecciones ni siquiera estaban en la tienda. Te traen el vestido que quieras, si estás interesada.

Mi hermana tuvo la suerte de poderse probar uno de Elie Saab, que por alguna razón andaba por allí. Aunque no sea de tu estilo, no todos los días podemos probarnos un modelo de un diseñador como éste, es un lujo. Si has visto la película de Sexo en Nueva York, el vestido en cuestión se parecía un montón al diseñado por Vivienne Westwood, con el que Carrie no llegó a casarse (foto de la izquierda). Era demasiado pomposo. Igual en Nueva York eso es una pasada, pero aquí somos más sencillas. Era una tela dura, tafeta o tafetán, como quieras. Aquello era un volumen de tela tal, que no te dejaba entrar en ninguna parte. De verdad: más y más tela. Y al ser una tela con mucho cuerpo quedaba muy vaporoso.

Rápidamente pasamos a los diseños de Manuel Mota: formas sencillas, sin estridencias ni barroquismos y, por supuesto, algo más asequibles. Sólo necesitó probarse tres vestidos, y que conste que se hubiera ido a casa con el primero. Al final se quedó con el tercero. Cómo sentaban de bien, y mi hermana no es un piruli, pero estaba guapísima con los tres. Está claro que están bien hechos.

Lo último en telas este año es la organza. Parece que la seda salvaje y la tafeta están dejándolas a un lado. Llevarás años oyendo a tus amigas que su vestido es de seda salvaje, que sí tiene el cuerpo pero no tiene el brillo de la tafeta. La organza es una tela mucho más ligera, más fina pero que al andar cobra mucho movimiento, parece que le de alas a la novia. Tiene mucha vida. Quizá este vestido de la derecha, de Manuel Mota, te ayude a entender lo que es la organza, ya ves el movimiento que tiene, es una tela preciosa. Es un acierto por parte de los diseñadores que hayan empezado a usar la organza para las novias. Por cierto, mi hermana se ha cogido un vestido de organza.

El vestido de arriba a la derecha sí es una tafeta, también de Manuel Mota, pero sin ese abullonamiento parece totalmente diferente. Aunque la tela sea rígida tiene toda la pinta de ser comodísimo, por no hablar del detalle de los bolsillos, algo muy nuevo y que siempre agradecemos las mujeres: ¡vestido con bolsillos, que gozada!.

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