El amor en los tiempos del rollo

Los “rollos” son el cólera de nuestro tiempo.
Atrás quedó el romanticismo. Imagino que junto a los televisores de tubo o los móviles sin internet.

Hoy todo es táctil. Visible. Físico. Tangible.

Tocable.

Aquellos romances de película son precisamente eso: ficción.

Relegado al olvido quedó aquel momento de tensión en que dos miradas se encontraban furtivas. Llegaba el sonrojo. El temblor que anunciaba la duda de si acercarse o no para cruzar dos palabras. La emoción.
El llegar a conocerse.

El conocimiento ha muerto. En demasiados campos y ámbitos.

Se acabó la curiosidad, el despertar junto al otro, el involucrarse en su mundo. El crear un microcosmos en donde tu alegría empieza con la felicidad de tu otra mitad.

Ya no queda nada. Hoy todo se reduce a un encuentro de disco-bar, intercambio de teléfonos y sexo. Y no es que lo critique, es solo que yo busco algo más.

No me basta el arrancar una piel a besos y caricias. Me hacen falta cosquillas a media mañana. Un desayuno rápido pero juntos antes de ir al trabajo.

Las peleas por ver a quién le toca tirar la basura. Los enfados por encoger su camiseta favorita tras meterla en la secadora. Ir al supermercado y aguantar la cola de primeros de mes.

Asustarme tras el cojín porque se empeña en ver conmigo esa serie de suspense que odio pero que le encanta. Las malas noches por sus ronquidos. Lo insoportable que puede llegar a ser mientras pasa un catarro.

Las reconciliaciones.

Mis pesadillas calmadas por su abrazo. Escuchar cómo nos ha ido el día aunque muramos del sopor. La cotidianidad del día a día.

No busco la pareja perfecta. Solo algo real y con perspectivas de durar. Ese espejismo que algunos llamamos compromiso.

No es que crea en los príncipes -aunque conozco a muchos sapos- ni siquiera en las almas gemelas.

Creo en las ganas de pasar tiempo juntos. En las horas conversando para saber más del otro. En no mirar el reloj cuando estamos a solas. En ver todo aquello que está más allá de las apariencias. De los vestidos ceñidos y los relojes de marca. De los títulos colgados en la pared y las nóminas.

Creo en el valor y no en el precio. En lo duradero frente a lo efímero. En la lucha antes que en la rendición.En las perspectivas de un futuro juntos.

Creo en ti. En mí. En nosotros.

En ese más allá de lo físico. Con mis virtudes y pese a mis defectos. Busco a ese alguien con quien dormir, pero sobre todo,con quien soñar.

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