Cuida tus pies para estar en forma (III): fascitis plantar

Si acabas de empezar en el mundo del running, es probable que aún no hayas oído de la temida “fascitis plantar”. Si llevas un tiempo corriendo, quizá la hayas sufrido o estés a punto de enfrentarte a ella. ¿Por qué es una lesión tan temida? ¿En qué consiste realmente la fascitis plantar?

Cuida tus pies para estar en forma (III)

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascia plantar es el tejido grueso que forma el arco del pie, y que al inflamarse provoca la temida “fascitis plantar”. Debido a la importante función que cumple este tejido en la pisada, sufrir esta lesión supone aguantar fuertes dolores al caminar, y además hace necesario abandonar ciertos tipos de ejercicio (como correr) durante unos días o incluso semanas.

La fascitis plantar es una de las lesiones más comunes en los pies, y puede estar provocada por cansancio/sobreentrenamiento, un calzado inadecuado, o la forma natural del pie –¿has probado a ir a una revisión y empezar a usar plantillas?– y aparece con bastante frecuencia en las personas que practican habitualmente deportes como el running.

¿Qué debo hacer?

Si notas dolor en el talón o en la planta del pie y parece no remitir, es muy recomendable que consultes a tu médico para analizar las opciones disponibles. Los profesionales de la medicina, la podología y la fisioterapia podrán ayudarte a descubrir las causas de la lesión y te indicarán la mejor vía para aliviar el dolor y recuperarte cuanto antes. Puede que necesites utilizar plantillas nuevas para corregir un problema en el arco plantar, o que debas tomar analgésicos durante unos días si el dolor es muy fuerte. Tómate en serio los ejercicios que el fisioterapeuta te prescriba, ya que gran parte del trabajo de recuperación lo llevarás a cabo en tu casa siguiendo esas instrucciones.

Más vale esperar que precipitarse

Cuando hayan desaparecido los dolores, sentirás la tentación de volver a entrenar cuanto antes, pero es importante mantener la prudencia y retomar la práctica deportiva poco a poco y sin grandes esfuerzos. Una fascitis plantar mal curada puede provocar muchos problemas en el futuro, y si te acostumbras a correr o saltar a pesar del dolor acabarás forzando articulaciones como el tobillo y la rodilla (inconscientemente estarás cambiando artificialmente tu pisada para evitar el dolor).

(Imagen: hohlstein).

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