Consejos para estar en forma en la piscina

Nadar es uno de los ejercicios más completos para el cuerpo, y es especialmente recomendable si tienes problemas de articulaciones porque el agua reduce el impacto y permite realizar progresos que no serían posibles “en tierra firme”.

Consejos para estar en forma en la piscina

¿Qué necesito saber antes de empezar a nadar?

Como ocurre siempre, el primer paso necesario para empezar a nadar –sobre todo si nunca has hecho ejercicio o padeces de algún tipo de condición física importante– es consultar a tu médico. Toma nota sobre sus consejos acerca del tipo de natación que te conviene (estilo, velocidad, número de veces por semana, duración de las sesiones, ejercicios “prohibidos”, etc.).

El siguiente paso es muy sencillo: equípate para la natación con un buen bañador, gorro y gafas. En tu tienda de deporte habitual podrán aconsejarte sobre las mejores opciones para ti, aunque muchas veces la elección depende de los gustos personales: por ejemplo, hay chicas a las que les resulta incómodo el bañador de tirantes cruzados, a pesar de ser el más indicado para nadar en la piscina.

El cloro, la ducha, las chanclas, el pelo…

Una de las cosas que debes tener en cuenta es que el cloro de la piscina dejará tu pelo bastante sucio después de cada sesión, por lo que es importante lavarlo bien con champú en la ducha nada más salir de la piscina. Asegúrate también de lavar bien tu piel y de hidratarla con crema después.

No olvides que, por cuestiones de higiene y de salud, debes usar chanclas en el recinto de la piscina y en la ducha. A los hongos les gustan las superficies húmedas…

Una vez que te acostumbres a tu rutina de natación, verás que es un ejercicio fantástico para tu cuerpo y para tu mente: al terminar, te sentirás mucho mejor y habrás desconectado de la rutina y del estrés.

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