El entrenamiento completo (I): Resistencia

El entrenamiento completo (I): Resistencia
Trabajar la resistencia puede ser el primer paso perfecto para ponerte en forma.

Mantenerse en forma no es tarea fácil y hay que tener fuerza de voluntad, además de conocimientos amplios sobre la propia condición física y sobre el tipo de ejercicios más adecuados para lograr los objetivos propuestos. Comenzamos una pequeña serie de posts para ayudarte a organizar tus rutinas de ejercicio equilibrando los distintos tipos de trabajo necesarios.

La resistencia: no está mal para empezar

Si nunca te has dedicado en serio a hacer ejercicio, el trabajo de la resistencia puede ser el primer paso. La resistencia es la capacidad de ejecutar un ejercicio que supone esfuerzo durante el mayor tiempo posible (incluso después de la aparición de la fatiga, pero con control).

El trabajo de la resistencia suele ir unido a los ejercicios de tipo “cardio”, como por ejemplo correr, montar en bici o hacer aeróbic o step.

Una de las ventajas de empezar a entrenar la resistencia es la satisfacción que se siente al ver los progresos en poco tiempo: tras cuatro o cinco sesiones comprobarás que aguantas mucho más tiempo entrenando, respiras mejor, tus músculos se cansan menos y no tienes esa horrible sensación de ahogo del primer día.

Algunos consejos para trabajar la resistencia

  1. Paciencia y prudencia. No te rindas ante la mínima sensación de fatiga porque tienes que acostumbrar a tu cuerpo a trabajar en esas condiciones. Pero también debes estar atento a las señales de sobreesfuerzo y detener el entrenamiento si se produce dolor o si notas que tus pulsaciones se aceleran demasiado.
  2. Respira, respira, respira, ¡respira! La respiración es clave para poder llevar a cabo todo tipo de esfuerzo físico, y gracias al control del aire que inhalas y exhalas puedes mantener tus pulsaciones a un nivel razonable. Además, oxigenarás todos los músculos (incluido el corazón), lo que supondrá una mejora en el rendimiento.
  3. Agua antes, durante y después. No dejes que aparezca la sed para beber: la sed es un signo de deshidratación y por tanto hay que luchar contra ella a toda costa, bebiendo mucho durante la realización del ejercicio pero también con antelación y después de acabar.
  4. Estira bien todos los grupos musculares al acabar. Favorece la recuperación y prepara tu cuerpo para la siguiente sesión.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *