El entrenamiento completo (II): Fuerza

El entrenamiento completo (II): Fuerza
Si ya tienes la resistencia, empieza cuanto antes a trabajar la fuerza

Pongámonos en situación: ya llevas unas cuantas semanas trabajando la resistencia y consigues aguantar periodos más prolongados de esfuerzo sin ahogarte… Te preguntas cómo puedes progresar más, y te proponemos que empieces a introducir el entrenamiento de fuerza.

Trabajando la fuerza para estar en forma

Existen muchos mitos sobre el entrenamiento de la fuerza, y la mayoría están muy extendidos. Pero debes tener claro que trabajar la fuerza no significa hipertrofiar, que este tipo de entrenamientos no tienen por qué ser aburrido y que no hace falta ser un superhéroe ni levantar enormes cantidades de peso.

Lo primero que debes comprender es que necesitas obligatoriamente trabajar la fuerza porque tus músculos te están ayudando día a día a proteger tus huesos, a mantenerte erguido y a realizar tareas tan normales como levantarte de la cama por las mañanas, sentarte en una silla o cuidar tus cervicales.

Trabajar la fuerza no significa necesariamente levantar grandes cantidades de peso, ni centrarse exclusivamente en los brazos, ni hacer cientos de flexiones o sentadillas para que se moldeen los músculos.

Cosas que no sabías sobre el entrenamiento de fuerza

  1. Trabajar la resistencia (por ejemplo, con ejercicios de cardio) no es suficiente para adelgazar: el metabolismo de tu cuerpo solo se acelerará si hay masa muscular que consuma energía. El trabajo de fuerza es imprescindible para estar en forma.
  2. Tu cuerpo es tu máquina de entrenar. Si te aburre utilizar materiales como mancuernas o pesas, hay un sinfín de posibilidades para activar tu musculatura utilizando solo el peso de tu cuerpo. ¡Explota tu creatividad y saca lo mejor de ti!
  3. La fuerza no es solo para hombres, y no es en absoluto un trabajo aburrido. Atrévete a probar disciplinas como Globalfit, que estructuran los entrenamientos en varias fases para que des lo mejor de ti sin riesgo de lesiones y sin tener tiempo de aburrirte.
  4. No necesitas “separar” el trabajo de fuerza, y te divertirás más si lo integras en tu entrenamiento habitual. Busca mejorar la fuerza en cada disciplina que practiques: ¿qué tal más intensidad en Pilates o más trabajo de brazos en yoga? ¿Y si te dedicas a subir largos bloques de escalera en tu entrenamiento de running?

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