El entrenamiento completo (III): Flexibilidad

El entrenamiento completo (III): Flexibilidad
El trabajo de flexibilidad es fundamental para estar en forma, ¡y no es en absoluto aburrido!

Continuamos con esta serie de posts para ayudarte a ponerte en forma cuidando el equilibrio entre todos los aspectos que tienes que cuidar. Después de la resistencia y la fuerza, es hora de hablar de la flexibilidad.

Trabajar la flexibilidad: ¡no la dejes de lado!

Es bastante común oír a gente que “se escaquea” de estos entrenamientos diciendo cosas como “es que me da vergüenza”, “es que no me puedo doblar” o “es que soy chico”… Pero ninguna de estas excusas valen: el trabajo de flexibilidad es fundamental por varios motivos.

En primer lugar, la flexibilidad es esa “terrible enemiga” que se va perdiendo progresivamente con el paso del tiempo, así que hay que plantarle cara al problema cuanto antes. Olvidarnos de la flexibilidad hará que los músculos se atrofien cada vez más (sobre todo si realizamos mucho ejercicio que pueda acortarlos, como por ejemplo el running).

Por otra parte, si abandonas este aspecto de tu trabajo perderás calidad de vida al llegar a edades más avanzadas: tendrás dificultades para realizar actividades tan básicas como alcanzar objetos que se caigan al suelo o vestirte. Aunque pienses que esa fase te queda lejos, ¡también hay que tenerla en cuenta!

Ideas para trabajar la flexibilidad

Como todos sabemos que la flexibilidad puede ser bastante aburrida, lo mejor es empezar a entrenarla en disciplinas que te motiven a seguir mejorando poco a poco y que puedas ver los resultados aplicados a algún objetivo concreto. Por ejemplo, si te apuntas a yoga y pilates, verás que cada semana eres capaz de ejecutar un poco mejor las posturas.

La práctica se lleva a cabo también en otros contextos: después de realizar otro tipo de ejercicio, como el running o la natación, asegúrate de estirar un buen rato los grupos musculares más utilizados.

Por último, y no por ello menos importante: incorpora el trabajo de flexibilidad a tu rutina diaria. Si pasas muchas horas delante del ordenador, recuerda levantarte cada cierto tiempo para estirar piernas y brazos y liberar tensión del cuello y de los hombros. ¡Te sentirás mucho mejor y corregirás tu postura poco a poco sin darte cuenta! Llegará un momento en que será inconsciente.

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