El entrenamiento completo (IV): Velocidad

El entrenamiento completo (IV): Velocidad
La velocidad es un paso más hacia la excelencia en la práctica de ejercicio.

No es extraño encontrar a gente que se obsesiona con la velocidad en la práctica del deporte: queremos correr más rápido, nadar más rápido, ser más veloces con la bicicleta, bailar más rápido y ser capaz de realizar más flexiones en menos tiempo… Pero en realidad habría que preguntarse si de verdad sirve para algo esa obsesión. La velocidad debe buscarse solo cuando ya se haya dominado la técnica de ejecución de los ejercicios, ya que “acelerarse” sin control puede hacernos perder el control sobre nuestros músculos, lo que provocará lesiones, caídas, tropiezos, “tirones”, etc.

La velocidad: un paso hacia la excelencia

Lo realmente difícil al empezar a hacer ejercicio es controlar los movimientos y desarrollar la inteligencia corporal necesaria para ejecutarlos sin riesgo de lesión. A medida que el cuerpo se vuelve más resistente, más flexible y más fuerte, es capaz de llegar más lejos, progresar más rápido y llevar a cabo tareas más completas.

Cuando hayas visto progresos y mejoras a nivel técnico (en la calidad del ejercicio), atrévete a ir un paso más adelante: acércate hacia la excelencia aprendiendo a practicar esos ejercicios a más velocidad. Trabaja cambios de ritmo y series de sprints para mejorar tus marcas en running, prueba a practicar aeróbic usando música con más BPM (beats por minuto), coordina movimiento y respiración en yoga y en pilates… Hay un sinfín de posibilidades.

Un método de entrenamiento muy interesante para mejorar la velocidad en disciplinas como el running es el famoso fartlek: cambios de ritmo calculados por distancia o por tiempo. Por ejemplo: correr a máxima velocidad durante 20 segundos y recuperar a trote suave 30 segundos –y repetir varias veces–; o bien fijar 1000 metros a máxima velocidad, una distancia un poco menor para recuperar a ritmo suave, retomar series…

Las posibilidades para el trabajo de velocidad son infinitas. Pero recuerda que si no te sientes seguro es mejor que trabajes varias sesiones más a tu ritmo habitual antes de atreverte a forzar tus posibilidades. ¡Lo fundamental es no dañar el cuerpo ni lesionarse de ningún modo!

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