
Roberto Verino propone su Colección Primavera-Verano 2010 asentada sobre estas premisas: un diseño sólido, con la perfección en los detalles y el gusto por lo exquisito de los clásicos, pero atento a la percepción de la vanguardia, la novedad y el dinamismo de la calle.
Los modelos caminan por un suelo lleno de pétalos rosas. ¿Sabes cuál ha sido el problema? Los miles de resbalones que se han dado todos y todas las modelos. Menos mal que no se ha caído nadie.
El negro, color importante en la colección. Los collares babero se hacen importantes en los vestidos negros y les dan a éstos un toque especial. Collares y pulseras que recuerdan a las tribus africanas también adornan los vestidos negros.
Los estampados de cebra también se dejan ver, aunque con detalles lenceros en las prendas de cebra éstas pierden la esencia salvaje. Algo de leopardo.
Transparencias, encajes y miles de aberturas dejan al descubierto el cuerpo femenino. Las plumas aportan volumen a los vestidos de Roberto Verino y las lentejuelas luminosidad. La verdad es que la colección lo tiene todo.
La combinación blanco y negro parece un obligatorio y el amarillo limón aporta colorido a la pasarela.
Trajes para ellos, pero con una estética relajada y veraniega. Las blazers para ellas con cierto volumen ochentero y botones joya. El smoking tipo chaqué para ellas y más clásico para ellos.

Foto: vogue.es








